OPERAN AL PAPA LEON XIV

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25.05.08 Elezione del Romano Pontefice
Festival del libro

El papa León XIV, ha atraviesa una situación delicada de salud que ha despertado la preocupación y la solidaridad de millones de personas en el mundo. El 11 de octubre de 2026, el pontífice informó públicamente que los médicos habían encontrado un nódulo en uno de sus pulmones y que, siguiendo sus recomendaciones, se sometería a una intervención quirúrgica para retirarlo. Aunque la noticia generó inquietud, el Papa transmitió serenidad y pidió a los fieles que lo acompañaran con sus oraciones.

El problema de salud se descubrió durante unos exámenes médicos que inicialmente se realizaban por otras razones. En las imágenes se identificó una pequeña lesión localizada en el pulmón derecho. Según la información divulgada por el equipo médico, el hallazgo fue especialmente importante porque se detectó cuando todavía parecía estar en una etapa temprana y se encontraba bien delimitado. El Papa no había presentado síntomas respiratorios importantes, lo que demuestra que algunas enfermedades pueden avanzar sin manifestaciones evidentes y descubrirse de manera inesperada.

Después de los estudios previos, los médicos determinaron que era necesario retirar el nódulo mediante una cirugía. Posteriormente, el análisis del tejido extraído confirmó que se trataba de un adenocarcinoma pulmonar, un tipo de cáncer de pulmón que se origina en las células glandulares del tejido pulmonar. Este diagnóstico hizo que la preocupación inicial por una lesión se convirtiera en una situación médica que requería seguimiento especializado.

La operación se realizó el 13 de octubre de 2026 en el Policlínico Universitario Agostino Gemelli, en Roma, Italia, un centro hospitalario donde también recibió atención el papa Francisco. El procedimiento estuvo a cargo de un equipo especializado en cirugía torácica, dirigido por el profesor Stefano Margaritora. La intervención era necesaria para retirar la zona afectada y reducir el riesgo de que quedaran células cancerosas en el tejido pulmonar.

Los médicos realizaron una lobectomía pulmonar, una cirugía que consiste en extirpar uno de los lóbulos del pulmón. En este caso, retiraron el lóbulo inferior del pulmón derecho, donde se encontraba la lesión. Para hacerlo utilizaron una técnica asistida por video, que permite al cirujano trabajar mediante pequeñas incisiones y observar el interior del tórax con una cámara. Esta técnica puede facilitar la recuperación en comparación con una cirugía abierta tradicional.

La intervención duró aproximadamente 90 minutos, aunque el tiempo total que el Papa permaneció en el quirófano fue de unas tres horas. Durante la operación, el análisis del tejido extraído confirmó el diagnóstico de adenocarcinoma pulmonar que ya se sospechaba a partir de los exámenes anteriores. Según el comunicado médico, la cirugía terminó satisfactoriamente y no se presentaron complicaciones.

Después de la intervención, el pontífice despertó con normalidad y fue trasladado a su habitación para continuar bajo observación. Las primeras horas fueron importantes para vigilar su respiración, controlar el dolor y comprobar que su organismo respondiera adecuadamente a la cirugía. Según los informes divulgados, pasó una noche tranquila y pudo retomar progresivamente algunas de sus actividades cotidianas.

La recuperación posoperatoria mostró una evolución favorable. Los análisis de sangre y las radiografías de tórax indicaron resultados satisfactorios, mientras que el equipo médico observó una buena recuperación del pulmón intervenido. El Papa comenzó a caminar y realizó ejercicios de fisioterapia respiratoria, fundamentales para recuperar la capacidad pulmonar y disminuir las complicaciones asociadas con la inmovilidad.

El 17 de octubre, después de cuatro días de hospitalización, los médicos autorizaron su salida del hospital. La decisión se tomó tras evaluar los resultados de sus exámenes, las imágenes del tórax y su estado clínico general. Al abandonar el centro médico, el Papa se mostró sonriente y saludó a las personas que esperaban noticias sobre su salud. Al día siguiente, volvió a dirigirse a los fieles desde el Vaticano y agradeció las oraciones recibidas.

Su evolución favorable representa una noticia alentadora, aunque es importante mantener la prudencia y no dar por concluido el proceso mientras se esperan los resultados médicos definitivos. Su experiencia también invita a reflexionar sobre la vulnerabilidad humana: incluso quienes tienen grandes responsabilidades y son considerados referentes espirituales necesitan cuidados, acompañamiento y tiempo para recuperarse. Esperemos tener papa por mucho rato.